viernes, 10 de junio de 2011

Coincidencias.

Hoy me reencontré con ella: su aspecto era deprimente, jodida para tener 34 años. Una aplanadora de experiencias le había sacado todos sus excesos.
Me sonrió. Tímidamente me acerqué a saludarla. No supe cómo llamarle. En mi silencio se procesó una lista que mezclaba amores y amantes: Rosa Lidia, Araceli, Marisol, Gabriela, Dolores, Lita, Yeri, Karla, Diana, Grace, Perla, Yolanda, Selene, Yeni. Me di por vencido y reconocí que no sabía cómo nombrarla. A cambio, ella confesó que se había lejado de mi para rehabilitarse y tratar de encontrar la paz eterna. No quise saber más y salí huyendo.
¿Qué mierda es esa de encontrarse con su conciencia en un bar?

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