lunes, 20 de septiembre de 2010

Preguntas complejas.

Es muy común que la gente se acerque a preguntarme:

- ¿Cómo es que te acuerdas de tantas cosas?

Cuando esto pasa me limito a sonreir, a fingir que pienso una respuesta coherente pero que ya tengo estructurada con anterioridad, aunque en realidad, sólo me burle de mí mismo y esa maldita preocupación que me surge por tener vivos tantos recuerdos. Ahora pregunto:

- ¿Será por eso que nunca progreso, porque el pasado se ancla en mi memoria?

No sé la respuesta, pero tengo claro que mis recuerdos sirven como una cualidad que mata y al mismo tiempo, me ayudan a seguir vivo.

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